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By ASART ARGENTINA

Oración del Credo Católico: Su Significado Bíblico

La Oración del Credo, también conocida como el Símbolo de los Apóstoles, es una de las oraciones más importantes y recitadas por los católicos en todo el mundo. Esta oración, que resume las verdades fundamentales de la fe cristiana, tiene un profundo significado bíblico que es importante comprender para los fieles. En este artículo, exploraremos el significado bíblico de la Oración del Credo Católico y cómo se relaciona con las Escrituras.

La Creación y la Trinidad

El Credo comienza con las palabras «Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.» Esta declaración está directamente relacionada con el relato de la creación en el libro del Génesis en el Antiguo Testamento. En Génesis 1:1, se lee: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra.» Esta afirmación inicial del Credo reconoce a Dios como el Creador de todo lo que existe, tal como se describe en la Biblia.

Además, la afirmación de «Creo en un solo Dios» está en consonancia con la enseñanza bíblica sobre la Trinidad. Aunque la palabra «Trinidad» no aparece en la Biblia, la idea de un solo Dios en tres personas -Padre, Hijo y Espíritu Santo- se refleja en las Escrituras. Por ejemplo, en Mateo 28:19, Jesús instruye a sus discípulos a bautizar «en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo», lo que indica una clara referencia a la Trinidad.

La Encarnación y la Salvación

Otro aspecto importante del Credo es la afirmación de la Encarnación: «Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen.» Esta declaración se relaciona estrechamente con la narrativa del nacimiento de Jesús en los evangelios de Mateo y Lucas.

En Mateo 1:23, se cita una profecía del Antiguo Testamento que dice: «He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.» Esto se cumple cuando María da a luz a Jesús, el Hijo de Dios, quien se encarna como humano para traer la salvación al mundo.

La salvación es otro tema central en la Oración del Credo, ya que declara: «Por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre.» Esta afirmación se basa en las enseñanzas bíblicas sobre el propósito de la venida de Jesús a la tierra, como se expresa en Juan 3:16: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.»

La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús

La Oración del Credo continúa con la declaración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo: «Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos.» Estas afirmaciones se basan en los relatos de los evangelios sobre los eventos que condujeron a la crucifixión y resurrección de Jesús.

Por ejemplo, los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan detallan la traición de Jesús, su juicio ante Pilato, su crucifixión en el Calvario, su muerte y su posterior resurrección. Estos eventos son fundamentales en la fe cristiana, ya que representan la expiación de pecados y la victoria sobre la muerte.

La Ascensión y el Reino de Dios

La Oración del Credo también menciona la ascensión de Jesús y su posición a la diestra de Dios Padre: «Subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso.» La ascensión de Jesús se relata en el libro de los Hechos de los Apóstoles, donde se dice que Jesús fue llevado al cielo después de aparecer a sus discípulos durante cuarenta días.

Además, el Credo hace referencia al regreso de Jesús para juzgar a los vivos y a los muertos: «Y de allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.» Esta creencia está en línea con las enseñanzas de Jesús sobre su segunda venida y el establecimiento del reino de Dios, como se expresa en Mateo 25:31-32: «Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones.»

El Espíritu Santo y la Iglesia

La última parte del Credo se centra en la creencia en el Espíritu Santo y la Iglesia: «Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.» Estas afirmaciones están respaldadas por las enseñanzas bíblicas sobre la obra del Espíritu Santo y la naturaleza de la Iglesia.

Por ejemplo, en Pentecostés, los discípulos recibieron el Espíritu Santo, que los capacitó para proclamar el evangelio con valentía y poder. Este evento marcó el comienzo de la iglesia cristiana, que es descrita en el Nuevo Testamento como el cuerpo de Cristo, formado por todos los creyentes. Además, las Escrituras también prometen el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna para aquellos que confían en Jesús como Salvador.

Conclusión

En resumen, la Oración del Credo Católico tiene un profundo significado bíblico que refleja las verdades fundamentales de la fe cristiana. Desde la creación y la Trinidad hasta la encarnación, la pasión, muerte, resurrección, ascensión de Jesús, la obra del Espíritu Santo y la naturaleza de la Iglesia, cada afirmación en el Credo está enraizada en las Escrituras. Al comprender el significado bíblico del Credo, los fieles pueden fortalecer su fe y profundizar su comprensión de la obra redentora de Dios a través de Jesucristo.

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