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By ASART ARGENTINA

Antonio Machado: 22 poemas célebres que enamoran (y que querrás compartir)

Antonio Machado fue un poeta español nacido en Sevilla en 1875 y fallecido en Collioure, Francia, en 1939. Fue uno de los grandes representantes de la Generación del 98, un grupo de escritores que buscaban renovar la literatura española y reflexionar sobre la identidad de España.

Machado es recordado por su profunda sensibilidad, su maestría en el uso del lenguaje y su capacidad para plasmar las emociones humanas en sus versos. Sus poemas, llenos de melancolía e introspección, han enamorado a generaciones de lectores y se han convertido en auténticos clásicos de la literatura española. A continuación, presentamos 22 de sus poemas más célebres, que sin duda te conquistarán.

Infancia y adolescencia: influencias tempranas en la poesía

La infancia y adolescencia de Antonio Machado estuvieron marcadas por la temprana muerte de su padre y por el traslado de su familia a Madrid. Estas experiencias dejaron una profunda huella en su poesía, que se caracteriza por la nostalgia, la melancolía y la reflexión sobre la fugacidad de la vida.

Machado estudió en la Institución Libre de Enseñanza, un centro educativo progresista que promovía la libertad intelectual y la formación integral de sus alumnos. Esta influencia se refleja en su obra, que se caracteriza por su compromiso social y su preocupación por los problemas de su tiempo.

El amor y la pasión: temas recurrentes en la poesía de Machado

El amor fue uno de los grandes temas de la poesía de Antonio Machado. Sus versos reflejan la intensidad de las emociones, la belleza de los sentimientos y la complejidad de las relaciones humanas. A continuación, presentamos una selección de sus poemas más románticos y apasionados, que te harán suspirar.

Poemas célebres de Antonio Machado

I – “Caminante, son tus huellas…”

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

II – “Anoche cuando dormía…”

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

III – “Mi infancia son recuerdos…”

Mi infancia son recuerdos
de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura
el limonero.

IV – “Soledades”

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… ¡Yo no sé
qué te daría por un beso!

V – “Estos días azules y este sol de la infancia…”

Estos días azules y este sol de la infancia.

VI – “Retrato”

Tu rostro es una gaviota
dejando en el mar una estela.

VII – “He andado muchos caminos”

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

VIII – “La saeta que voló…”

La saeta que voló,
la saeta del dolor,
quiere matar,
y el cantor, que lo sentía,
de muerte natural murió.

IX – “La primavera besaba”

La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

X – “Anoche cuando dormía, soñé que me soñaban…”

Anoche cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón

XI – “Señor, ya me arrancaste lo que era mío”

Señor, ya me arrancaste lo que era mío,
ya no me trates mal, no me abandones
que, sin lo que era mío, ya no puedo
llegar al día claro.

XII – “A un olmo seco”

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
algunas hojas tengo ya por rama.

XIII – “No sé por qué piensas tú”

No sé por qué piensas tú,
pájaro en la enramada,
que te quiero yo más a ti
que tú me quieres a mí.

XIV – “¿En tu corazón está esa espina?”

¿En tu corazón está esa espina?
—Sí, ayer me la clavó el amor, sí.

XV – “Busca la espina y no el rosal”

Muere el rosal, mas no la espina
que de él se desprendió.

XVI – “Era un aire suave”

Era un aire suave
y hondo, al corazón.
De verdes y galanes
revueltos el palomar.

XVII – “A un arce enfermo”

Al arce enfermo
le cortaron
ya los médicos
la cabeza
dejando en tronco
el alma vana
de llanto.

XVIII – “Vamos por partes…”

Vamos por partes o
compadre Sancho.

XIX – “Me ha herido recatándose”

Me ha herido recatándose
como el aire enteramente claro—
tal flor.

XX – “Mi corazón espera”

Mi corazón espera
también hacia su hora.

XXI – “Me dijiste una tarde”

—Me dijiste una tarde
que es cosa de vida y muerte
la ventura de querer.

XXII – “Como el camino”

Como el camino,
que no suspira
ni al alba ni al ocaso,
sino

XXIII – “Una rosa pura”

Una rosa pura
destilada
en el rosal de la memoria.

El legado de Antonio Machado

El legado de Antonio Machado es inmenso. Sus versos, impregnados de emoción y verdad, han trascendido el tiempo y siguen conmoviendo a quienes los leen. Su poesía, llena de belleza y melancolía, es un canto a la vida, al amor y a la lucha por un mundo mejor.

Machado nos enseña, a través de sus versos, a ser conscientes de la brevedad de la existencia y a valorar cada momento. Su obra nos invita a reflexionar sobre la esencia de la vida, a soñar con un futuro más justo y a encontrar la belleza en lo cotidiano.

Conclusión

Los poemas de Antonio Machado son un regalo para el alma, una invitación a la reflexión y al encuentro con nuestras emociones más profundas. Su legado perdura en la memoria de quienes lo leen y seguirá inspirando a futuras generaciones. Sin duda, sus versos seguirán enamorando y conmoviendo a quienes tengan el privilegio de descubrirlos.

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